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Todos los días nos llegan noticias del mundo que a veces no quisiéramos leer, otras nos caen de sorpresa y pensamos que son una especie de broma, pero la verdad, para muchos, esa realidad de la cual quisiéramos reírnos siempre no es tan fácil como pensamos. Leía hace poco una de las últimas declaraciones de Jorge Arvizu el Tata, a quien hicimos aquí un pequeño homenaje (“Lo siento Don Gato…”) quien decía que para poder hacer reír primero hay que vivir la tragedia, lo cual me llevó a recordar a aquellos familiares que recibieron la mala noticia del destino fatal del vuelo de Malaysia Airlines MH370, y que no tendrán consuelo, pues como resultado de las investigaciones y las imágenes de satélite después de muchos días se llegó a la determinación de que el Boeing 777 se estrelló en el fondo del Oceano Índico, noticia que fue primero abordada como Breaking News por el New York Times en su portada digital, siendo víctimas de una especie de humor involuntario, pues mientras que la nota era esta tragedía en el encabezado un anuncio del iPad Air mostraba las bondades de su uso en el fondo del mar.

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Y aunque esto fuese producto de la casualidad o del voraz apetito mercadológico, no por eso podemos pensar que burlarnos de las tragedias sea reconfortante como echar limón en la herida (sobretodo ahora que está tan caro  y su precio por kilo es de 90 pesos en algunos lados). Aunque en México tenemos esa mala costumbre de burlarnos hasta de la muerte como en el Día de Muertos, o en su momento de las tragedias como las de San Juanico y el terremoto del 85, siempre acabamos burlándonos de lo que no nos parece o no estamos de acuerdo, porque lo que para algunos es un premio a su “talento” para otros es un premio a la bazofia televisiva. Ni al caso merece mencionar el asunto del #MasNacoQueLaSelfieDeAdrianUribe.

 

Pero creo que todos deberíamos empezar por burlarnos de nosotros mismos, como el gordo que se burla de la obesidad en sus monólogos repetitivos en público y en privado y se encima (o ensimisma) hasta en sí mismo sin dejar hablar a los demás temiendo que un día sea desplazado no por su peso sino por su nula autocrítica, o del artista que apoya causas como el Congreso Popular pero que deja la camioneta de lujo en el estacionamiento del trabajo “para sentirse como la prole” y se toma una foto chistosa como si de verdad trabajara ganándose la vida como juglar en el metro, o la también artista que dice apoyar las mismas causas, acude a marchas en papel reporteril y se toma la foto que publica en el twitter con los principales oradores y activistas pero trabaja en una filial de la empresa que apoyó abiertamente al candidato ahora presidente impuesto, pues porque no está fácil conseguir una chamba así de bien pagada, sobre todo que solvente los lujos, gastos y viajes al extranjero. Viva la izquierda elitista.

 

Y es que en estos menesteres de la política y sus ideologías los llamados “políticos” también deberían de empezar a burlarse de si mismos y no del pueblo que ya ha caído en un letargo de indiferencia y valemadrismo (como diría Gustavo Madero) ante tantas y tantas veces que se repiten las mismas mentiras, una y otra vez hasta el cansancio. Cansancio que prefieren evitar o evadir viendo las telenovelas después de preparar una ensalada de lechuga y col sin limón, o enajenándose con el fútbol mientras se preparan unas ricas micheladas con sal pero sin limón también, por aquello de que ahora es el nuevo oro verde.

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Y cuyo precio se ha elevado por diversos factores, pero como siempre, debido a los acaparadores que lo ocultan con el fin de que suba de precio y entonces ya no sea un artí-culo de primera necesidad sino de lujo. Aunque también en estos momentos es debido a lo que sucede en Michoacán y que por los conflictos de guerra civil y estado fallido que para el gobierno no lo son, pues han afectado su producción y encarecimiento que quieren solventar importando del exterior, lo cual no deja de ser como hacer un hoyo para tapar otro. Al rato no duden que suceda algo similar con el maíz y argumenten que por su escasez sea necesario traer grandes cantidades del transgénico para poder cubrir el desbasto para beneplácito de los señores de Monsanto, que en otros país como en Sudáfrica han prohibido sus anuncios donde se promueven sus supuestos beneficios hasta no comprobar que lo sean.

 

Pero aunque no lo crean en México hay gobiernos conscientes de esta situación como el de Campeche que acaba de prohibir la siembra de estos productos por afectar a la apicultura y a los mayas, ya que un juez determinó que las autoridades mexicanas violaron la consulta a los mayas y que el producto atenta contra las practicas milenarias. “Esto es para el bien de todas la comunidades mayas, ya que el gobierno no puede negar la voz de una cultura milenaria”. Ojalá todos los gobiernos aprendieran de estas resoluciones. Aunque no debemos de cantar victoria seguramente la transnacional buscará la forma de revocar esta decisión con grandes cañonazos de dinero, o en su defecto, amenazando a los jueces y sus familias, ya ven que esas prácticas casi no se dan en estos tiempos donde un gran emporio (cual Dragon Mart o Walmart) puede aprovecharse de un país débil y sumiso, y donde los malos siempre someten a los buenos e indefensos cual película hollywoodense.

MONSANTO

Y así las cosas en este mundo lleno de verdades y mentiras, aunque no sepamos muchas veces cuales son cuales pues como leí en el cuento Loïe del Cielo del libro Cuentos mágicos y del Intramundo del maestro Jodorowsky: “En lugar de una bella mentira es mejor una bella verdad”, eso es algo que deberían de aprender los que tienen un micrófono, unas cámara o una columna en algún diario de los llamados de circulación nacional, y dejarse de creer que tienen la verdad absoluta, aunque eso no importa a la hora de recibir el singular chayote, ese que NO existe, pero que bien sirve para elogiar a los gobernantes a cambio de poder comprarse un Mini Cooper rojo, una casa en Lomas de Calacoaya o un Yate para pasear en la Bahía de Acapulco. ¿Y la honestidad y la ética? Qué más da, la lana es la lana.

 

Para todo lo demás existe Vista y Madres Card, aunque por andar haciendo parodia de todo a veces omitimos detalles que los demás se darán cuenta, como el caso del New York Times y su desafortunada publicidad, aunque en esos casos es mejor hacerse pen…diente de otras cosas y negarlo todo como el capo Beltroni y sus supuestos prestanombres en Sonora que comparten muchas coincidencias pero de ninguna manera eso es verdad, aunque a la vista se demuestre lo contrario, es mejor el cinismo y la hipocresía aunque seas una figura pública o líder de opinión, al que muchos nos gustaría escuchar decir en algún momento de su fabulosa vida: “Esta noche, (tarde, mañana o mediodía) me confieso y todo lo que dije fue mentira y no fui sincero, ustedes tenían razón y les mentí y aunque gané mucho dinero y tengo millonarias cuentas en el banco de Suiza: lo hice, pero no me arrepiento”. El escándalo nacional.

 

Ese sería un buen ejercicio de auto crítica y auto consciencia, como el título de esta columna que hasta el momento de terminar de escribirla caí en cuenta que la nombré como “Si del cielo te caen limones…(y no aviones)” mejor debí ponerle otro título como: Aprende a reírte de tus tragedias y no solo de las ajenas, aunque ten cuidado de que tu integridad no vaya de por medio. Porque como escribió mi amigo Carlos Molar en su estado de Facebook: Si la vida te da limones… ¡Ya ching@ste!.

Eso es todo por hoy amig@s. Nos vemos en la siguiente, pero no en privado, ni en otro circo o hueso, sino en esta fabulosa vida.

@fabiangiles

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